Compartiendo la cajita de pandora de los morbos y obsesiones personales.
Además de las vidas de asesinos seriales (y el estudio de su comportamiento), entre otras cosas, siempre me he interesado en los caprichos (o errores) congénitos. En las variaciones que pueden surgir a partir de un error en el ADN, o por el efecto de sustancias ajenas al organismo. El tema de los siameses, en particular de los parasíticos, me interesa y me impresiona mucho. De un tiempo acá, he notado que algunos de estos casos tienen prevalencia en la India y entre las niñas. Los padres de estas criaturas hindús, por su religión, no lo ven como un defecto, sino como una manifestación divina en sus hijos. En mis vidas alternas, ya se sabe, me hubiera gustado ser investigadora forense (una Grissom), o bien, un médico especializado en defectos congénitos.

Caso de siamesas separables. Niña con gemela parasítica.

Otro caso de parasíticas. Lahskmi, a quien le quitaron las piernas,
brazo y torso extras, existosamente.

El caso más reciente de la bebé con dos caras,
considerada la reencarnación de una diosa
(al igual que Lakshmi, arriba).

Caso de siamesas separables. Niña con gemela parasítica.

Otro caso de parasíticas. Lahskmi, a quien le quitaron las piernas,
brazo y torso extras, existosamente.

El caso más reciente de la bebé con dos caras,
considerada la reencarnación de una diosa
(al igual que Lakshmi, arriba).

Otro caso de gemelitas hindúes siamesas.












